JOSE MARTI
Bosque de rosas
(Allí despacio)
¡Oh! la sangre del alma, ¿tú la has visto?
Tiene manos y voz, y al que la vierte
Eternamente entre las sombras acusa.
¡Hay crímenes ocultos, y hay cadáveres
De almas, y hay villanos matadores!
Al bosque ven: del roble más erguido
Un pilón labremos, y ¡en el pilón
Cuantos engañen a mujer pongamos!
Ésa es la lidia humana: ¡la tremenda
Batalla de los cascos y los lirios!
¿Pues los hombres soberbios, no son fieras?
Bestias y fieras! Mira, aquí te traigo
Mi bestia muerta y mi furor domado.
Ven, a callar, a murmurar, al ruido
De las hojas de Abril y los nidales.
Deja, oh mi amada, las paredes mudas
De esta casa ahoyada y ven conmigo
No al mar que bate y ruge sino al bosque
De rosas que hay al fondo de la selva.
Allí es buena la vida, porque es libre,
Y tu virtud, por libre, será cierta,
Por libre, mi respeto meritorio.
Ni el amor, si no es libre, da ventura.
¡Oh, gentes ruines, los que en calma gozan
De robados amores! Si es ajeno
El cariño, el placer de respetarlo
Mayor mil veces es que el de su goce;
Del buen obrar que orgullo al pecho queda
Y como en dulces lágrimas rebosa,
Y en extrañas palabras, que parecen
¡Aleteos, no voces! Y ¡qué culpa
La de fingir amor! ¡Pues hay tormento
Como aquel, sin amar, de hablar de amores!
¡Ven, que allí triste iré, pues yo me veo!
¡Ven, que la soledad será tu escudo!
Estrofas:
Versos:
Rima:
Esquema de rima:
Análisis del fondo
Hablante lírico
Motivo lírico
Objeto lírico
Temple de ánimo
RUBEN DARIO
Nacimiento: 18 de enero de 1867, Ciudad Darío, Nicaragua
Fallecimiento: 6 de febrero de 1916, León, Nicaragua
Venus
En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufría.
En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín.
En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,
como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.
A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante bajo el techo de su camarín,
o que, llevada en hombros, la profunda extensión recorría,
triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín.
"¡Oh, reina rubia! -díjele, mi alma quiere dejar su crisálida
y volar hacia a ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida,
y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar".
El aire de la noche refrescaba la atmósfera cálida.
Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar.
Estrofas:
Versos:
Rima:
Esquema de rima:
Análisis del fondo
Hablante lírico
Motivo lírico
Objeto lírico
Temple de ánimo
GABRIELA MISTRAL
Nacimiento: 7 de abril de 1889, Vicuña, Chile
Fallecimiento: 10 de enero de 1957, Hempstead, Nueva
Riqueza
Tengo la dicha fiel
y la dicha perdida:
la una como rosa,
la otra como espina.
De lo que me robaron
no fui desposeída:
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida,
y estoy rica de púrpura
y de melancolía.
¡Ay, qué amante es la rosa
y qué amada la espina!
Como el doble contorno
de dos frutas mellizas,
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida…
Estrofas:
Versos:
Rima:
Esquema de rima:
Análisis del fondo
Hablante lírico
Motivo lírico
Objeto lírico
Temple de ánimo
JOSE SANTOS
Nacimiento: 14 de mayo de 1875, Lima, Perú
Fallecimiento: 13 de diciembre de 1934, Santiago de Chile, Chile
CARNAVAL
Siempre galante, impávido y risueño,
viejo raro que nunca envejecer,
solicita al amor que le enloquece
y que le incita dislocado empeño...
Carnaval luce con alegre ceño,
apurando la dicha que apetece,
algo así como un sol que se estremece
en los ojos azules del ensueño...
El que es en la ciudad un estirado
bailarín rompe aquí las reglas tiranas
danzante libre el verde prado...
Ríndese y duerme al fin; y al fin sin ganas,
despierta un don Juan desencajado,
de hondas ojeras y de verdes canas..
Estrofas:
Versos:
Rima:
Esquema de rima:
Análisis del fondo
Hablante lírico
Motivo lírico
Objeto lírico
Temple de ánimo
AMADO NERVO
Nacimiento: 27 de agosto de 1870, Tepic, México
Fallecimiento: 24 de mayo de 1919, Montevideo, Uruguay
El primer beso
Yo ya me despedía…. y palpitante
cerca mi labio de tus labios rojos,
«Hasta mañana», susurraste;
yo te miré a los ojos un instante
y tú cerraste sin pensar los ojos
y te di el primer beso: alcé la frente
iluminado por mi dicha cierta.
Salí a la calle alborozadamente
mientras tu te asomabas a la puerta
mirándome encendida y sonriente.
Volví la cara en dulce arrobamiento,
y sin dejarte de mirar siquiera,
salté a un tranvía en raudo movimiento;
y me quedé mirándote un momento
y sonriendo con el alma entera,
y aún más te sonreí… Y en el tranvía
a un ansioso, sarcástico y curioso,
que nos miró a los dos con ironía,
le dije poniéndome dichoso:
-«Perdóneme, Señor esta alegría.»
Estrofas:
Versos:
Rima:
Esquema de rima:
Análisis del fondo
Hablante lírico
Motivo lírico
Objeto lírico
Temple de ánimo
Comentarios
Publicar un comentario